El espacio: otro maestro

Los objetivos, el orden de prioridades, la buena gestión del tiempo, la arquitectura, la distribución de los espacios de trabajo, entre otros, son elementos a tener en cuenta siempre que se quiera llevar adelante cualquier proyecto, aunque se trate sólo de un proyecto puntual para uno o varios sujetos. Si se trata de la organización de un Centro Educativo, por su complejidad, no sólo han de estar muy presentes los citados elementos, sino que han de ser estudiados detenidamente y llevados a la práctica de tal manera que permitan un buen desarrollo y mejores resultados. La organización específica de un Colegio ha de ofrecer las mejores condiciones para que se pueda llevar a cabo la labor educativa, de acuerdo a su Proyecto.

Aunque tratamos de que todo el colegio tenga un ambiente de serenidad, de paz, que lo hace amable a quienes trabajan en él y a quienes lo visitan, hemos querido crear unos espacios especiales, lugares en los que el niño puede disfrutar, divertiste, espacios que le permiten meterse de lleno en lo que está haciendo. El colegio diocesano la Milagrosa, ha diseñado una peculiar organización de los espacios, que han dejado de ser rígidos para convertirse en espacios transparentes y flexibles que permiten la movilidad del niño;

El aprendizaje de hoy, pide que cada alumno construya su conocimiento desde distintas experiencias y descubrimientos. La estrecha relación que existe entre el aprendizaje y el diseño del espacio donde este se lleva a cabo. EI esquema grupo/aula y los pasillos como lugares de paso para entrar y salir del aula ha dejado de existir desde el momento en que se piensa en un Colegio donde el niño aprende a pensar por sí mismo, comparte sus habilidades con otros, lleva a cabo proyectos, aprende interdisciplinarmente, investiga dentro y fuera del edificio escolar y se mueve en un espacio global que le permite la movilidad en todo momento. Cuando el Colegio pasa a ser para el niño un lugar de investigación, un laboratorio, una biblioteca, un lugar de encuentro, el aprendizaje le resulta placentero y agradable a la vez que aumenta su rendimiento escolar.

Recuperar los pasillos como lugares de aprendizaje que permiten la lectura, un trabajo en pequeño grupo, la exposición de un proyecto es una buena manera de ganar nuevos espacios, así como sustituir tabiques por cristales, agrupar tres espacios en uno solo que permita reunir un grupo grande para alguna actividad o, en donde sea posible, ampliar el ámbito educativo con espacios al aire libre.

Tan importante como encontrar nuevos espacios es procurar la estética de los mismos. EI color tiene también un papel importante para el aprendizaje. Es verdad que son muchas las maneras de distribuir espacios, de organizar una jornada escolar, de agrupar a los alumnos y, posiblemente, todas buenas, las que ofrecemos a continuación son las que creemos optimizan la labor educativa en la Educación.

Porque el aprendizaje de un niño siempre es activo, no solo las personas, también su entorno y de manera especial, su colegio, el espacio físico donde él va a estar durante varias horas al día, actúa en su aprendizaje. A pesar de que se acostumbra a dar más importancia al tiempo: horarios, distribución de tareas..., el espacio ofrece un gran abanico de oportunidades que facilita -y en su defecto dificulta- el proceso de crecimiento personal de un niño y el desarrollo de las distintas actividades que favorecen su aprendizaje.

El espacio de un Colegio ha de poder expresar y comunicar el Proyecto Educativo del mismo, para ello una de sus características ha de ser la visibilidad. Esta cualidad del espacio además de permitir que quien entra en el comprenda visualmente como es el aprendizaje en este lugar, es la que posibilita al niño desenvolverse en espacios amplios y diferentes, transparentes y bien comunicados que, a la vez, posibilitan a los maestros la observación y documentación de todos los procesos de aprendizaje de cada niño.

Conseguir que los espacios del Colegio tengan continuidad, es decir, que no haya aulas cerradas, es un factor que no sólo hace posible al niño su movilidad sino que además le permite manifestar su creatividad. Un Colegio debe ser para los niños tanto un espacio de experiencias como un lugar de encuentro porque el espacio de una Escuela no puede ser nunca alga diferente a la vida, ya que es el lugar donde el niño vive. Acostumbrados a pensar los espacios en términos "funcionales" algunas veces hemos olvidado que los espacios -también los escolares- son para vivir en ellos y por tanto deben ser espacios de vida y de belleza.

Una de las características del niño es su afán de investigar, un niño tiene mucho de descubridor, su curiosidad es inagotable, está asistiendo a la fascinante aventura de descubrir el mundo y descubrirse a sí mismo, por tanto sus espacios escolares han de ser como un balcón, que Ie permite asomarse al mundo, y un laboratorio, que le facilita multiplicar las oportunidades, los estímulos y las experiencias.

Si importantes son los espacios interiores del Colegio, no lo es menos el espacio por el cual se accede al mismo, que además de invitar a entrar, debe ofrecer una muestra del ambiente que caracteriza todo el Centro. La entrada es de alguna manera el rostro del Centro.

Las paredes de un Colegio de Educación Infantil son espacios adecuados para recordar y celebrar los objetivos, los logros, las fiestas de la Comunidad Educativa. Son también el lugar visible donde todos pueden compartir los Proyectos y las experiencias de los alumnos. Las paredes y la información que ofrecen han de ser estéticamente muy cuidados, deben poder expresar belleza tanto por su colocación como por el material y el color seleccionados.

La experiencia nos demuestra que los espacios, de alguna manera, son formadores de conductas. Por ello, el espacio tiene un papel activo en el proceso educativo y no porque se lo concede el maestro, lo tiene por sí mismo. Todo espacio reclama a quien entra en él formas concretas de comportamiento que el niño sabe intuir; bastará la mera indicación del maestro para que en seguida descubra cual debe ser su forma de actuar. Difícilmente podríamos pedirle a un niño creatividad y autonomía en un espacio configurado por su pupitre, su silla, entre los de sus compañeros y la mesa más grande del maestro.

No podemos olvidar que el niño necesita moverse en las tres dimensiones del espacio. Para que un niño pueda interiorizar conceptos espaciales ha de haberlos podido experimentar corporalmente. Por tanto el espacio escolar debe poder ser flexible para adaptarse a las necesidades educativas, para facilitar la interacción de los alumnos y para ofrecer distintas perspectivas.

Esta inquietud por adecuar los espacios a las necesidades de la Educación no es del siglo XXI. Pedagogos y Maestros como María Montessori, Alexandre Galí, Loris Malaguzzi, Johann H. Pestalozzi, Ovide Decroly, Èdouard Claparède ya expresaron la necesidad de que las aulas fueran abiertas, incentivaran la experimentación y facilitaran a los alumnos su movilidad por los distintos espacios, de acuerdo a su concepción de la pedagogía. De lo que tal vez dispone nuestro siglo es de mayores posibilidades. Cuando las estructuras son fácilmente movibles, el espacio se puede adaptar al Proyecto que se Lleva a cabo.

Entre los derechos del niño está el crecer en espacios placenteros y cuidados, por esto es necesario cuidar la estética de los mismos. La atención a la dimensión estética procura buenos resultados pedagógicos ya que, la belleza pertenece a los procesos autónomos del pensamiento, también los del niño. Posibilitarle que se mueva en un ambiente estéticamente bello es ayudarle a interiorizar el concepto de belleza para toda su vida.

Por esto, al crear o transformar espacios dedicados a la Educación, es fundamental elegir cuidadosamente los colores tanto de las paredes como de los muebles, decidir la orientación de los mismos, de acuerdo a la luz natural, seleccionar los puntos de luz y conectar los espacios interiores con los exteriores, por medio de accesos fáciles y seguros, que propicien el movimiento y la oxigenación del niño a la vez que Ie proporcionen nuevas formas de información y de experimentación.

Es verdad que todos los espacios dedicados a la Educación son un laboratorio, un lugar que propicia la investigación, un gran taller, en donde siempre que se va a trabajar un proyecto determinado, el material que pueden utilizar los alumnos para ello está en un lugar concreto pero, sobre todo, la escuela reserva un espacio especial, este lugar mágico, lleno de mil posibilidades, en el que el niño de manera específica, solo o en grupo, investiga, manipula, crea, ensucia, limpia, con los materiales, clasificados y ordenados, que este Ie ofrece: en fin todo un mundo de posibilidades para la creatividad del niño.

Porque las actividades son muchas y muy variadas, los espacios de la Educación han de ofrecer muchas posibilidades, hay que poderlos mover, dividir, ampliar, subdividir, siempre de acuerdo a las necesidades de la actividad que se va a realizar. Es posible que en un momento dado se necesite un espacio muy grande -la acogida de la mañana, por ejemplo que reúne a todos los alumnos y maestros de la Educación y en cambio, otras veces para Llevar a cabo un Proyecto concreto, en grupos cooperativos de tres a seis alumnos, se requerirá un espacio mas pequeño; en algún momento, será necesario un espacio recogido para el trabajo individual, que Ie permita al niño un cierto grado de intimidad, para pensar; también se necesita un espacio amplio para celebrar la asamblea del curso o para escuchar a un experto que les va a hablar de un tema; tanto las representaciones con marionetas, como el teatro que protagonizan los niños, piden espacios amplios para el público; el lugar donde está la pizarra digital ha de permitir que lo que en ella se proyecta pueda ser visto por el grupo que trabaja con la información que esta Ie ofrece; habitualmente entre todos los instrumentos que el niño utiliza para su investigación y para trabajar con algún programa, está el ordenador, que al igual que en su casa, está integrado en el espacio escolar; habrá ocasiones en las que un sofá en una esquina permitirá un dialogo creativo a tres alumnos mientras, preparan una actuación o una entrevista; el momento de la comida requiere también un espacio adecuado ... Un lugar muy apreciado tanto por los maestros como por los alumnos desde uno hasta cinco años es el dedicado a la lectura, una biblioteca de aula, un sofá, una alfombra y unos cojines invitan al niño a leer en distintos momentos del día. Fácilmente se comprende que los pasillos desaparecen como tales porque, si los hay, tienen otras funciones para acoger grupos de trabajo. Es decir, todo se concibe como un espacio orgánico, articulado, unitario y múltiple que facilita la interacción, el encuentro, la percepción, la experimentación, la participación y por tanto el crecimiento y el aprendizaje del niño.

Para conseguir la flexibilidad que reclama la Educación, es evidente que hay que contar con la colaboración de los muebles. Gradas en distintos niveles, que permiten un cierto anfiteatro, sillas y mesas muy fáciles de mover, capaces de facilitar el trabajo de un niño y/o de un grupo de cuatro o cinco, estanterías accesibles a los niños, mamparas ligeras cuya colocación hace diferente las dimensiones de un espacio. Siempre cuidando que el material, el tamaño y el color ofrezcan un ambiente acorde con la estética general del espacio, colaboren a crear belleza y sean también motivos de estimulación para los niños.

No es necesario subrayar que espacios así pensados y distribuidos son medios muy eficaces para ayudar al buen desarrollo en los niños tanto de la Inteligencia Visual-Espacial como de la Corporal-Cinestésica.

La escuela ha de poder facilitar además el uso indiscriminado del "dentro y fuera": es decir, ha de ofrecer a los niños ámbitos educativos no ssólo dentro del edificio infantil y de su patio, sino que el maestro ha de saber ampliarlo al barrio e incluso al pueblo o a la ciudad. El edificio del Colegio tiene a su alrededor espacios verdes que permiten el estudio de arboles, plantas, animales vivos y que las plazas, monumentos, fuentes, edificios, farolas donde está ubicado el Colegio pueden convertirse en aulas abiertas de observación. Si el Colegio puede disponer de un espacio dedicado al Huerto Escolar, las ventajas que reporta para poner a los niños en contacto con la vida, el cuidado que esta requiere, la observación de las transformaciones de las semillas, son muchísimas. Ensanchar los espacios educativos a los niños es ofrecerles la oportunidad de aprender durante toda la vida y en todas partes.

Igual que los espacios de la vida real, todos los espacios y materiales que utiliza el niño cada día requieren el cuidado y la limpieza. EI ejercicio diario de las rutinas que Ie hacen mantener el orden, colocando cada cosa en su sitio, después de utilizarla, la costumbre de tirar siempre aquello que ya no sirve a las papeleras adecuadas, recoger el agua derramada, es una buena ayuda para que cada niño asuma hábitos de orden y limpieza y vaya adquiriendo mayor responsabilidad.

Todas las características descritas son las que hacen que los espacios de la educación en el Colegio Diocesano la Milagrosa sean también agentes que colaboran en la educación de los niños.

 

 

 

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